Trascendiendo la historia, zamarreando la insolencia impune
del hombre poderoso, valerosas obreras textiles neoyorquinas
sellaron con su vida y sus cenizas la ignominia.
"Permanece la llama encendida y grita en silencio este día"- 8 de marzo de 1957-
A vos, mujer que luchas
por alcanzar tus sueños.
Que estudias, que trabajas y así cantas
al amor, a la vida, a la esperanza.
Mujer de manos sabias que curas
las heridas y das calma.
A vos, mujer sagrario de vida resguardada:
Que el fuego de las mártires se encienda
en la profunda intimidad de tu alma
para hacer que en este mundo
haya un tiempo de dignidad, de amparo,
para tantas mujeres mancilladas.
Que en tu género se unan como rocas
formando una muralla indestructible,
bajo el sagrado manto azul celeste
de la Santa Mujer, Madre entre madres.
Que se limpien de prejuicios las miradas
y mil voces sean sólo una, amplificada.
Mujer, sólo de vos depende, de tu empeño,
que puedas ver el sol cada mañana.
Silvia Reyes Avellaneda
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