El mundo es un lagar donde lo humano
tumbado va cayendo.
Lentamente.
Al colmarse hasta los bordes, impiadoso,
el poderoso lo amasija.
Sin recelo.
Y así se mueve el mundo, desde antes,
desde siempre, para siempre.
No ha cambiado.
La vida se ha tornado en remolino
errante, desprolijo, se acelera.
Buscando.
El lugar donde sus ansias se liberen
con el caudal bullante de su sangre.
Espera.
Lentamente.
Sin recelo.
No ha cambiado.
Buscando.
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