Mi padre es carpintero, y está viejo.
Lo veo sentado,mirando la vida.
Me quedo en silencio,huelgan las palabras,
sus manos descansan de trantas fatigas.
Cerrando los ojos vuelvo hasta mi infancia,
me envuelve el perfume del pino y del cedro;
mi padre cepilla la tosca madera,
luego será cuna de angélicos dueños.
Prodigio en sus manos en cada jornada,
la simple materia transformada y bella,
el silbo en los labios le dá la cadencia
de las melodías que encienden sus sueños.
Qué bello el oficio de ser carpintero !
Darle vida nueva al árbol reseco,
y en cada madera que dócil se entrega,
las manos del alma le impregnan sus ecos.
En mi sangre laten los ritmos aquellos
del taller humilde que acunaba sueños.
Ha honrado la vida,padre carpintero,
Dios lo ha bendecido :Hoy cumple su anhelo!.
26-julio-2008.-
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