La tarde pasa descalza
pues no quiere despertar
al sol que se está durmiendo
detrás del algarrobal.
Los duendes del Pipanaco
sus piecitos cuidarán.
Con cueritos de cabrilla
cubrirán el salitral.
El sol, en colchón de fuego,
sueña con poder volver
a dorar las algarrobas
y a los coyuyos vencer.
La tarde ya se ha marchado
para proteger el sueño.
Su pudor hecho sonrojos
tiñen árbol,sal y cielo.
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