martes, 23 de junio de 2009

A MIS HIJOS

Sólo quiero decirles que los amo
una, diez, mil veces. Eternamente.
Con mi voz y el latido de mi sangre,
en mi pecho, en mis sienes, en mi frente.
En la hora del reposo los evoco
y aún percibo en mis entrañas el milagro,
de esa vida que se nutre con mi vida
y es presencia venturosa con los años.
Con plegarias acompaño las ausencias,
ahora que ambos van buscando su camino,
pues no es tanta ni tan fría la distancia,
si arde el pecho con su fuego aún encendido.
Sólo quiero decirles que los amo.
Que mi reino, mi alegría, mi remanso,
son dos niños de cabellos enrulados
que acunaba- no hace tanto en mi regazo.

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