La poesía, niña esquiva,
tiene un amante cantor.
Atahualpa era su nombre
sigue vivo en su canción.
Llama Atahualpa a la luna
"tamborcito calchaquí".
Y a su sombra compadece
sabiendo que va a morir.
Dice en versos el poeta
"con quien quedará mi sombra".
Su guitarra hecha congojas
solloza con la bordona.
¡Ay, Atahualpa Yupanqui ,
por que sendas andarás!.
Con tu guitarra de estrellas,
tu nostalgia y tu cantar.
2008
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bello homenaje a un grande de la emoción hecha voz y canción.
ResponderEliminarbella poesía homenaje a un grande de la emoción hecha voz y canción
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